
No hay duda de que un personaje secundario está para girar alrededor del protagonista y desencadenar alguna línea dramática. Pero también hay que darles profundidad en la medida de lo posible con una función, su propio objetivo, su propia motivación. El chiste es que como una orquesta todos suenen bien juntos.
Dos personajes iguales se estorban, lo mejor es buscar que se complementen, un ejemplo que me gusta es Los simpson, cada personaje tiene bien diferenciado sus caracter, de tal manera que los escritores se aseguran de que sus relaciones sean fuente de dramas por venir.
En la foto, el amigo del héroe, Toro, fiel patiño del llanero solitario. Ya sabemos que el llanero solitario será quién salve el pueblo, pero Toro también debe tener su momento. En medio el clásico villano, aburrido y predecible, sin encanto personal, ni interés, solo está para ser vencido y ser muy malo. Arriba de la foto; la belleza de la película, solo sirve para que la rescaten y para desmayarse cuando cree que el héroe ha muerto. (Noten que apretados tiene esos shorts y como se toma de la pierna del héroe).
Estereotipos al fin, pero no hay como de vez en cuando darle una vuelta de tuerca al argumento y crear un personaje secundario que sea interesante o un antagonista que sea fascinante, como Hannibal Lecter (un monstruo refinado, inteligentísimo y con buenos modales).
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